3 de abril de 2013

El objeto de la preocupación
Charles R. Swindoll

Vea  Salmo 62:1

     Han habido ocasiones cuando me he hallado yo mismo preguntándome por las cosas en las que he creído y que he predicado por años. ¿Qué sucedió? ¿Se ha muerto Dios? No. Simplemente mi visión se ha nublado algo. Mis circunstancias han hecho que mi pensamiento se ponga un poco nebuloso. He mirado hacia arriba, y no podía ver a Dios con claridad.

     Eso fue lo que le sucedió a Juan Bunyan en el siglo decisiete en Inglaterra.  Él predicaba contra la maldad de su día, y las autoridades lo echaron en la cárcel. . . .  Pero debido a que Bunyan firmemente creía que Dios todavía estaba vivo y obrando, él convirtió esa cárcel en un lugar de alabanza, servicio y creatividad al empezar a escribir El Progreso del Peregrino, la más famosa alegoría en la historia de la lengua inglesa. 

     Cuando tropezamos con un punto difícil, nuestra tendencia es sentirnos abandonados. . . .  De hecho, justo lo opuesto es verdad, porque en ese momento somos más que nunca el objeto de la preocupación de Dios. 

Elías: Un Hombre de Heroísmo y Humildad

Tomado del libro Sabiduría Para el Camino (Nashville: Grupo Nelson, 2009). Copyright © 2009 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

 

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